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La delicada situación del Real Madrid


La crisis de resultados que culminó con la destitución de Julen Lopetegui como entrenador blanco ha provocado que la candidatura del Real Madrid a hacerse con la Liga de Campeones o con el título de Liga se haya resentido. No hay más que echar un vistazo a las cuotas que ofrecen casas de apuestas como 888Sport.es u otras similares para ver que los blancos no cuentan ni con la confianza del público, ni de los especialistas deportivos.

El equipo está mal confeccionado, emite señales de desgaste y su presidente no para de echar balones fuera ante la situación. La plantilla del Real Madrid ha ido perdiendo profundidad con el paso de las temporadas pero desde la cúpula del club se vende lo contrario. A las salidas en años anteriores de hombres importantes como James, Pepe o Morata, se ha sumado este año la de Cristiano Ronaldo, buque insignia del Madrid durante años y fuente inagotable de goles para el equipo merengue. Su ausencia ha sacado lustre al debate del 9 del Madrid. Karim Benzema, tan extraordinario generador como mediocre definidor, se ve obligado a mejorar sus números de cara a puerta. A última hora se trajo a un hombre gol, Mariano, pero parece que ni Lopetegui, primero, ni Solari, después, confían en él. Además, jugadores con papeles secundarios otros años, como Gareth Bale o Marco Asensio, no terminan de dar el paso adelante que se les exige. Si algo ha permitido al Madrid cosechar éxitos, ha sido el rendimiento de los no habituales.

Esto, unido al bajo estado de forma que atraviesan piezas clave del equipo como el Balón de Oro Luka Modric o la pareja de centrales formada por Ramos y Varane, hace que el rendimiento del equipo esté siendo muy pobre. Hay que tener en cuenta que el Madrid es, desde hace tiempo, un equipo rebosante de talento que basa sus resultados en los chispazos puntuales. Solo así se explica su pobre rendimiento en la competición liguera, que exige constancia y regularidad, y su paso triunfal por Europa con sus tres campeonatos consecutivos. La Champions es una competición donde hay que rendir al máximo en los días clave. Incluso en las eliminatorias a ida y vuelta el equipo puede dejarse ir en uno de los partidos -véase el partido del Bernabéu contra la Juve del año pasado-. En las temporadas precedentes el superávit de talento que tenía la plantilla blanca y su esfuerzo puntual fue suficiente para ganar tres Champions consecutivas. El problema es que el equipo parece borracho de éxito y cada vez que salta al campo transmite falta de ambición. Algo que ya percibió Zidane y que le hizo dejar el puesto.

Y todo esto viene subrayado y remarcado desde la cúpula. Florentino Pérez hace y deshace a su antojo en un club que no tiene ni secretario técnico. El empresario se ha dedicado a devaluar la calidad de la plantilla y, siendo incapaz de hacer autocrítica, se dedica a culpar a los demás. Su última víctima ha sido Lopetegui a quien ha culpado de los resultados del equipo alegando que no ha sido capaz de obtener resultados con una plantilla que tenía a 8 candidatos al Balón de Oro. Lo que calla es que el equipo necesita una regeneración más profunda que traer a Vinicius
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