Algo huele a podrido
Algo no va bien en la liga BBVA o como diría Shakespeare “algo huele a podrido en el Reino de Dinamarca.” Y es que por lo visto el equipo de los 300 millones debe ganar algo si o si.
Desde el regreso del sr. Florentino a la casa blanca han pasado cosas, cosas que en los anteriores años no habían pasado. Me explico, el sr. Florentino Perez goza de poder, de mucho poder, tanto a nivel económico como de influencias. Este señor llega a un Real Madrid desecho después de la gran campaña realizada por el Futbol Club Barcelona, y que es lo que hace, primero realiza un desembolso escandaloso de dinero para fichar a un magnífico Cristiano Ronaldo, a un devaluado Kaka, a un sobrevalorado Benzema y a unos cuantos currantes mas, total, casi 300 millones de euros. Después el sr. Florentino delega a Valdano el fichaje de un entrenador para el equipo. Los candidatos rechazan la oferta y se acaban decidiendo por la última opción, la de Pellegrini.
A partir de aquí, y aun con la semifinal de Champions League entre Chelsea y Barcelona en la boca de la prensa de Madrid, aparece sin quererlo ni beberlo una palabra nueva que pronto figurará en la Real Academia de la Lengua: VILLARATO. Una brutal presión del entorno del Real Madrid o del Real Madrid mismo para que los árbitros de primera tengan dos raseros a la hora de arbitrar a Barça o Madrid. Con esa presión ya en escena, los partidarios del Villarato, no aflojan, sino que desde programas de futbol de canales minoritarios con periodistas que rozan el forofismo y otros medios de comunicación de nivel estatal, agudizan más este “término”. Todos los partidos del Barça son cuestionados, todas las jugadas dentro del área del Barça son penaltis no pitados, todos sus goles, de jugadas de fuera de juego, o manos o faltas en ataque. Los árbitros sufren esta presión mientras dirigen el juego y la sufren el día después cuando los medios cuestionan sus decisiones. Pero aun así el Barcelona va sumando puntos y abre hueco entre él y el Real Madrid. El Realísimo se deja derrotas y algún empate. Pero de repente, ya en la segunda vuelta, la distancia se acorta, el Barcelona pierde puntos con una derrota y varios empates, y las jugadas polémicas cambian de bando. El Villarato empieza a dar sus frutos.
También ocurre una cosa nueva, el Madrid se convierte en el equipo hipnotizador, en el equipo que provoca curiosas pájaras entre sus equipos rivales a los que no les sirve empezar marcando, ya que luego se van a llegar un carro de goles. Se va a convertir en un equipo en donde las jugadas de vóley-ball son legales y provocan empates que preceden a épicas remontadas todo eso sin mencionar el asunto de Mejía Dávila, de colores conocidos como relaciones arbitrales en el club blanco.
Todo esto llega después de que el sr. Florentino, con mucho capital, poder e influencias llegue de nuevo para dirigir la casa blanca, casualidad?
No hay que dudar de la calidad del banquillo blanco así como tampoco hay que dudar que después de la humillación del Alcorcón y la eliminación en Champions la última baza blanca es la liga, y esta hay que ganarla como sea. Algo huele a podrido en el Reino blanco.
