Una debacle Real // Al Madrid le crecen los enanos

Si me pidieran que definiera con una palabra el estado actual del Real Madrid (tanto futbolística como emocionalmente) utilizaría, sin duda, el término depresión. El equipo no transmite nada positivo. Sin ideas y lleno de individualidades, el Madrid se basa en el acierto de sus estrellas para conseguir los tres puntos. Seguramente muchos psicólogos se arrancarían los pelos de la cabeza si les dijera que creo que esta depresión que sufren los blancos es contagiosa. Sí, es contagiosa y el foco de este cáncer emocional es Mourinho. No se puede vivir tanto tiempo en el alambre, no se puede querer amor si se destila odio, no se puede trabajar en un ambiente donde lo que menos importa es el trabajo.
Ni Cristiano, ni Benzema, ni Ozil, ni Kaká, nadie. Nadie parece querer tomar la responsabilidad de tirar de un carro cuyos bueyes nunca rindieron al cien por cien. Para el “Stuff” técnico el problema principal era encontrarle una pareja a Xabi Alonso pero hasta el momento nunca han sabido completar un rompecabezas de dos piezas. ¿Es tan difícil olvidarse del pivote destructivo-constructivo y utilizar dos hombres de toque? Pues nada, seguimos empecinados en la teoría de los polos, en este caso con Granero.
Desgraciadamente el medio campo no es el único problema en la casa blanca. El ataque se ha vuelto lento y previsible, falta chispa y desequilibrio. Se abusa del pelotazo y se descuidan las bandas, llenando los minutos con combinaciones infructíferas y balonazos extraviados.
Lógicamente, yo no tengo la receta para eliminar los problemas de los de Chamartín pero, como se suele decir, el primer paso es reconocer los problemas. Lo que está claro es que la máquina de pretemporada se ha oxidado entre tanta frustración. El bajón del conjunto que dirige José Mourinho es evidente y es responsabilidad suya tratar de revertir esta situación. Espero que no saque una lista con trece errores de este artículo
