Alea iacta est

Bojan acaba de firmar un contrato que le une a la Roma por dos temporadas. Dos temporadas en las que se esperan grandes cosas de él. Lo cierto es que el ariete de Mollerusa siempre ha apuntado maneras pero nunca ha llegado a despuntar en Can Barça.
Precoz, entró en los planes del club azulgrana de la mano de Frank Rijkaard y allí, en ese hervidero de estrellas trató de hacerse un hueco con el cartel (muy bien puesto) de joven promesa. Realmente nunca se puso en entredicho su calidad, sus detractores atacaron más su rendimiento. Irregular por definición, Bojan siempre tuvo más apoyos en la grada (principalmente adolescentes sobrehormonadas y con la voz gastada) que en el banquillo. Guardiola no le dio demasiada continuidad y lo menospreció en ciertos momentos. Hoy por hoy este es el único reproche que se le puede hacer al técnico de Santpedor, le faltó tacto en este asunto.
La última temporada de Krkic en el Barcelona estuvo marcada por las lesiones y la ansiedad. Villa y Pedro le iban comiendo terreno en el once y él se limitaba a observar desde el banquillo. Lo cierto es que su carrera se estaba estancando y él lo sabía.
Así las cosas, al finalizar la temporada estaba claro que el “noi de Linyola” tenía que plantearse su futuro. El tandem Luís Enrique – De la Peña en la Roma era una opción atractiva y al final el jugador se decidió por el Calcio. Esta experiencia, este cambio, puede ayudar a Bojan a curtirse, ganar minutos y estallar como jugador. No hay tiempo ya para plantearse otro camino y como diría un romano por excelencia “alea iacta est”.
