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GOLPEADOS

Así terminaron Estudiantes y Argentinos, que igualaron 1 a 1 su partido de ida por las semifinales de la Copa Sudamericana, en La Paternal. Se pegaron mucho, jugaron poco, y los dos terminaron con diez por las expulsiones de Leandro Desábato, por el lado Pincha, y de Juan Sabia, en el Bicho.
El comienzo del partido fue trabado, no muy entretenido y las chances llegaban por pelotas paradas. Dentro de este panorama, el que mejor manejaba el balón era Estudiantes. Es que el equipo visitante contaba con una pieza clave en esa materia: Juan Sebastián Verón que, como es costumbre, se cargó el equipo al hombro.
El gol, como era de suponerse, vino por un balón detenido. Un córner desde la izquierda, que impactó Alayes, dio en el travesaño, luego en la espalda del arquero Torrico y se metió. Era el 1-0 para los de Leonardo Astrada. En esa parte inicial, no pasó nada más.
Si nos trasladamos al segundo tiempo, la cosa pintaba mejor. Con mejor ritmo, ya a los dos minutos había emociones. Porque tras un tiro de esquina, como no podía ser de otra manera, vino el tanto que le dio la igualdad a los de Néstor Gorosito, cuando Mercier remató de cabeza.
Entonces, los infaltables errores groseros de un árbitro impresentable como Alejandro Sabino desvirtuaron el partido. Porque la falta de personalidad del juez, hizo que se le vaya el partido de las manos y los jugadores se vayan de mambo.
A Agustín Alayes lo golpearon y hay riesgo de que le hayan quebrado el tabique. Esto tuvo que pasar para que Sabino aplique manudote y comience a sancionar las infracciones de forma correcta. Por eso, ambos elencos acabaron con diez. Primero, porque Leandro Desábato le dio un codazo a un delantero del Bicho (Nicolás Pavlovich) y se fue a las duchas antes de tiempo, camino que siguió Juan Sabia por un pisotón a Diego Galván.
No hubo tiempo para más. El 1-1 le cae mejor a Estudiantes, que sabe que debe recibir un gol en su estadio la semana próxima para que corra riesgo su pasaporte a la final, aunque en Argentinos derrochan confianza y se saben capaces de revertir la historia, en una cancha por demás complicada, como el Estadio Ciudad de La Plata.
