De la euforía a la decepción

La temporada había empezado muy bien para los napolitanos. Estaban en la parte alta de la clasificación e incluso lucharon con el todopoderoso Inter para ser líderes pero sólo consguieron ese galardón un par de veces y empatados con otros clubes.
Lavezzi, Hamsik, Cannavaro… todos funcionaban a la perfección pero muy motivados por el optimismo de que todo lo que intentaban, les salía. Lo malo era que en cuanto llegara un contratiempo, el equipo podía sufrir un bajón.
Y efectivamente llegó la adversidad y el equipo se desmotivó pero mucho más tarde de lo que cualquiera podía imaginar. El Nápoles ha aguantado más de la mitad del campeonato en posiciones europeas y, ahora, debe mantenerse en la parte tranquila de la clasificación. Tiene difícil, pero no imposible, volver a alcanzar el sexto puesto del cual está a 7 puntos . Su devenir lo dictaminará, en gran parte, su partido de mañana ante la Juventus.
