Después de un comienzo de liga decepcionante en el que coqueteó en exceso con el descenso, acabó diciembre sumando 23 de los 48 puntos posibles. A pesar de que estaba remontando, era un mal bagaje para un equipo que aspiraba a entrar en Champions y, con suerte, sumarse al conjunto de equipos aspirantes a la liga.
Pero la calidad y los buenos jugadores (Baptista, Totti, Vucinic, etc.) no pueden estar escondidos y era cuestión de tiempo que los romanos salieran a flote. La ansiada recuperación vino en el pasado mes con cuatro victorias (ante Palermo, Nápoles, Torino y Sampdoria) y dos empates (Reggina y Milán).
Sus seguidores respiran aliviados y confían en entrar en Champions. Además su vecino y rival, el Lazio, vive un línea totalmente opuesta después de haber cosechado tres derrotas y un empate en los últimos encuentros.
Gran mes de enero para la Roma pero… ¿seguirá con su estela en febrero? El domingo tiene una prueba de fuego: recibe al Genoa de Milito, que es la revelación del campeonato y es cuarto clasificado. Si les gana, podría entrar en puestos de Liga de Campeones.

