El emperador ha vuelto a ser destronado
Adriano parece que no termina de encontrar su sitio. En el inicio de esta temporada cuajó buenas actuaciones, marcaba goles y estaba en forma, pero todo cambio la noche que salió de juerga, hasta altas horas de la madrugada, con su compañero Ronaldinho. Des del 26 de octubre que no ha entrado en ninguna convocatoria.
Parecía que Mourinho le iba a perdonar, pero el pasado martes volvió a fallar a un entreno y esto fue la gota que colmó el vaso del portugués.
Al brasileño le ha faltado tiempo para anunciar que no esta dispuesto a seguir con esta situación y que quiere marcharse. Mourinho, des de hace una semana, no se opone para nada a esta idea.
Si no hay un cambio radical de última hora, el emperador abandonará el Inter en el mercado de invierno. Sus posibles destinos son el Chelsea y el Fluminese, pero se iría en calidad de cedido. Hay más alternativas con las que se especula. Una es la del interés del Milán, debido a que el 2010 expira su contrato, y la otra es la del Real Madrid. Por el momento, Massimo Moratti se resiste a dejar marchar a uno de sus jugadores predilectos.
Adriano, 26 años, lleva varias campañas en Italia, algunas menos con el Inter. Con los nerazzurri hizo dos temporadas magníficas (2004-2006), pero a principios del 2007 su carrera cambió por completo. Unos problemas personales, unidos a la muerte de su padre, hicieron que el jugador entrara en depresión y que su rendimiento fuera mediocre. Se marchó a Brasil para “reconducir” su vida. El Inter lo cedió al Sao Paulo, enero 2008, y el jugador volvió a coger la forma y ha marcar goles. Este verano regresó a Italia, teóricamente, recuperado y con ganas de volver a ser uno de los mejores delanteros del mundo. En su vuelta a topado con un entrenador, Mourinho, que es amante de la disciplina, la cual no es muy amiga de los brasileños.
Me sabe mal lo de este jugador porque tenia madera para ser uno de los mejores delanteros del mundo. En sus mejores años en Italia, del 2003 al 2006, lo fue. Pero su indisciplina le ha vuelto a condenar. Aun es joven y tiene tiempo de volver centrarse.
Pero la verdad es que: ¡El emperador ha vuelto a ser destronado!
