El Milán se muere de viejo

El 23 de mayo del 2007 el Milán conquistó su séptima Copa de Europa en Atenas al vencer al Liverpool por 2-1. Además se vengó de la dolorosa derrota sufrida dos años antes ante los hombres de Benítez, la de la remontada del 3-0 al descanso. Era este Milán un equipo muy veterano, la media de edad de los 14 hombres que saltaron al terreno de juego rondaba los 31 años, con Maldini como máxima expresión con sus 39 años.
Otros ya sobrepasaban la treintena: Dida 34, Oddo 31, Nesta 31, Jankulovski 30, Ambrosini 30, Seedorf 31, Inzaghi 34 o Favalli 35. Todos ellos, a excepción de Madini ya retirado, siguen en la plantilla rossoneri tres temporadas después. Otros tres jugadores (Pirlo, Gattuso y Kaladze) rondaban una treintena que hoy ya han superado, y también continúan en sus filas. Curiosamente los dos jóvenes de aquel equipo campeón (Kaká y Gilardino, con 25 años cada uno) han sido los únicos que abandonaron Milán con destino al Real Madrid y a la Fiorentina respectivamente.
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Para rematar la faena sus adquisiciones más sonadas han sido las del Beckham, un chavalín de 33 años, cedido por Los Ángeles Galaxy de enero a marzo de la campaña pasada y Ronaldinho, un jugador que en Barcelona desecharon debido a sus desatinos extradeportivos que acabaron con una brillante carrera. Sólo el fichaje del prometedor delantero brasileño Alexandre Pato ponía algo de cordura en la constitución de la plantilla durante estas tres últimas temporadas.El resultado fue una Supercopa de Europa en agosto del 2007 y el Mundial de Clubes de ese mismo año en cuanto a títulos, y una triste imagen del equipo que fue a menos según pasaban los meses hasta llegar a la situación actual: doceavo en la Serie A y derrotado por el modesto Zurich en la Champions League.
Leonardo, su nuevo técnico después de la marcha de Carlo Ancelotti al Chelsea, se ha encontrado una plantilla envejecida que acababa de perder a su mejor jugador, el brasileño Kaká traspasado al Real Madrid, y con la figura de Ronaldinho como salvador y guía del equipo. Con estos antecedentes una mejor temporada sería un milagro. Así lo entendieron los propios aficionados milanistas, los cuales optaron por no retirar el abono de socio esta temporada, bajando el número de abonos a menos de 26000, perdiendo 15000 socios en esta temporada, todo un récord negativo. Esta situación contrasta con la del otro equipo de la ciudad, el Inter, que supera los 40000 abonados.
Lo peor es que no se atisba nada mejor en el horizonte. El club se plantea la vuelta de Beckham en enero y tantea el fichaje de Adriano, sí el ex del Inter que se ha refugiado en Brasil sumido en mil y un problemas personales. Además el dueño del equipo, Silvio Berlusconi, medita la venta del club debido a los problemas de índole político que le están acuciando.
Este equipo necesitaba comenzar con la renovación de la plantilla tras el éxito de Atenas. Poco más se podía exprimir a unos veteranos jugadores que tantas tardes de gloria habían dado a la escuadra lombarda. Era el momento de que muchos de ellos abandonarán el club por la puerta grande. Se optó por el continuismo y por seguir repescando viejas glorias que en el competitivo fútbol europeo poco pueden aportar ya. Este club necesita un giro radical en su política deportiva. Si Berlusconi no es capaz de verlo quizás lo mejor sea que deje paso a gente con ganas e ilusión para que devuelvan al club a lo más alto del panorama futbolístico italiano y europeo.
