VALENCIA CF 1-1 CHELSEA FC. LA CONTRACRÓNICA
UN PUNTAZO DE FE, CASTA Y UN POQUITO DE ALVES

El Valencia supo sobreponerse a un Chelsea que pagó su conformismo y racanería cediendo dos puntos vitales. Gran punto para el Valencia que se jugará ante el Bayer Leverkusen su ser o no ser en la Champions League
Mestalla volvía a acoger otra temporada más el sabor mágico de las noches de Liga de Campeones y nada mejor que empezar la andadura recibiendo a un grande de Europa como el Chelsea. Alicientes no le faltaban a este partido: romper el gafe de derrotas ante los londinenses (dos victorias en 2007) y sobre todo el morbo del regreso de Juan Mata a la que fue su casa durante cuatro temporadas y en la que se convirtió en un gran futbolista.
Emery volvió a apostar por la misma fórmula que utilizó ante el Barcelona. Una banda izquierda bien cubierta por Jordi Alba y Mathieu, un medio campo compatible con Albelda y Banega de protagonistas, un Canales atrevido y un Soldado luchador en busca del gol. En definitiva, la apuesta ante un gran rival pero con color diferente al Barcelona.
La historia comenzó imprecisa y nerviosa para los locales en forma de pérdidas absurdas en la zona de creación que pudieron costarle caro al Valencia. Ramí se llevó por delante a un desdibujado y lento Torres y Lampard puso a prueba a Diego Alves, el gran protagonista del partido, con una excelente parada de reflejos a una falta rasa desde la frontal. Todo ello en el primer cuarto de hora de partido.
Con el paso de los minutos, el Valencia comenzó a meterse en el partido y se acercaba al area de Peter Cech pero sin aparente peligro. El Valencia ejercía de local, llevaba el mando del encuentro y tuvo en diversas ocasiones la oportunidad de crear peligro a la portería del conjunto blue. Sin embargo, nada más que peligro y murmullo en la grada. Ocasiones aisladas por parte del conjunto blue que quería pero no podía ante un Chelsea que esperaba colocado atrás e intentaba crear peligro a la contra con un Lampard muy participativo en la salida de balón en el centro del campo inglés.
Roberto Soldado se mostraba ausente. La posesión no llegaba claramente a sus pies y buscaba el apoyo de los compañeros retrasando su posición sobre el campo en busca de la pelota buscando por sus propios métodos crear peligro contra la portería de Cech. El que lo intentó fue Pablo Hernández en dos ocasiones: una oportunidad bastante clara ya que mandó el balón al limbo en una jugada bien trenzada y un tiro desde la frontal a la media vuelta detenido por Peter Cech sin excesivos apuros. Empate a nada y a enfilar vestuarios.
En la segunda parte pudimos comprobar en los primeros diez minutos porque el Valencia fichó a Diego Alves. El portero brasileño sacó a pasear su repertorio con cuatro intervenciones de todos los colores: cabezazo de Torres con mano milagrosa, mano a mano con Malouda bien solventada, remate a bocajarro de Torres que saca con el pecho y remate en propia puerta de Víctor Ruiz sacando a pasar unos reflejos extraordinarios.
Sin embargo, tanto fue el cántaro a la fuente que finalmente en el minuto 57 un balón suelto dentro del área sería rematado dentro de la red por Frank Lampard que no fallaba poniendo cuesta arriba el partido y el futuro europeo del Valencia muy oscuro. El frío inicio de los de Emery necesitaba respuesta así que el refresco del banquillo era necesario e inmediato. Piatti fue el primer elegido, sustituyendo a Mathieu, para buscar verticalidad en la banda izquierda.
Los de Villas Boas mantenían nuevamente el planteamiento del primer tiempo. Bien colocados atrás, correctos entre líneas e intentando crear peligro contra la portería rival al contragolpe, ahora con el gol a favor mucho más tranquilo, más pausado el juego del Chelsea y con un excesivo conformismo sin querer ir a sentenciar el partido. El Valencia se dió cuenta introduciendo a Jonas y Feghouli por Pablo y Banega y el partido comenzó a dar otro giro con acercamientos aún más peligrosos que en el primer tiempo. Piatti tuvo la más clara tras sortear a Cech pero la mandó a las nubes y Soldado no encontraba el gol a pesar de su lucha, entrega y voluntad en el terreno de juego.
El Valencia, a base de fe y casta siguió buscando la igualada hasta que Kalou, que entró por Lampard, echó una mano y nunca mejor dicho con un absurdo penalty a cinco minutos del final que castigaba la poca ambición londinense de matar el partido. Soldado no falló a su cita con los once metros y puso las tablas en el luminoso
La pregunta que se rondaba por los graderios era la siguiente ¿Morir en la orilla o nadar y guardar la ropa? El Valencia sabía que el punto podría ser importante y lo siguió intentando pero se llevó un nuevo susto al querer ir a buscar la gran remontada. Anelka se quedó solo pero Alves volvió a aparecer, como ya lo hiciera en Bélgica, ganandole el mano a mano al delantero francés salvando el punto trabajado con fe, casta y orgullo
Al final, puntazo para el Valencia ante un rácano Chelsea que decidió esperar en vez de matar, con un panorama algo más despejado en el futuro inmediato de esta Champions. La cita doble con los alemanes se antoja clave para estar en octavos y por ello esperemos ver a un Valencia con las mismas ganas, pero con algo más de juego y contundencia en todas las líneas del campo, bueno en la portería no tanto.
Desde Cañizares & Palop, no se había visto una dupla tan efectiva y segura como Guaita & Alves. Esperemos que se lleven bien en todos los aspectos.
Jose Carlos Sahún Sarrió
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