Revolución francesa

Los clubes franceses están animando el cotarro en estas primeras jornadas de la fase de grupos de la Champions League. El coto cerrado que se repartían ingleses, españoles e italianos está siendo asaltado por los clubes del otro lado de los Pirineos. En campañas anteriores sólo el Olympique de Lyon se atrevía a plantarles cara a los gigantes del fútbol europeo. Sin embargo esta temporada se han unido a la causa Girondins de Burdeos y Olympique de Marsella.
El martes el Olympique de Lyon dio la gran campanada en Anfield con su victoria en el último minuto por 1-2 que le coloca al frente del grupo E con un pleno de nueve puntos, lo que prácticamente le clasifica, y que además deja al borde del abismo al Liverpool, tercero clasificado con sólo tres puntos. Ayer los otros dos representantes del fútbol galo también alcanzaron sendas victorias. El Girondins de Burdeos, vigente campeón de la liga francesa, derrotó al Bayern de Munich en el Delmás por 2-1, remontando el gol inicial muniqués y perdonando la vida a los bávaros fallando dos penaltis. Este triunfo también les da el liderato del grupo A con siete puntos, por delante de la Juventus y del propio Bayern, al que ha metido en un buen lío. Por su parte el Olympique de Marsella enderezó el rumbo al vencer al Zurich por 0-1. Un triunfo que le vuelve a meter en la lucha por las dos primeras plazas del complicado grupo C, donde también militan Real Madrid y Milán. Aunque viendo el rendimiento de estos dos grandes de Europa no es descabello pensar en ellos como alternativa.
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</script>{/googleAds} Los equipos franceses suelen practicar un fútbol atrevido y ofensivo, sin embargo se ven lastrados por su escaso poderío económico que les impide retener a las figuras que fabrican. Sin hacer inversiones exageradas esta campaña se han gastado algo más de dinero en reforzar sus plantillas. En cantidades netas el Girondins ha gastado 18 millones de euros, casi todos invertidos en su estrella Yoann Gourcuff fichado al Milán por 13,5 millones. El Olympique de Lyon se ha reinventado tras la marcha de Juninho Pernambucano al fútbol qatarí y el traspaso de su emergente estrella, Karim Benzemá, al Real Madrid. Ha invertido ese dinero en los fichajes de Lisandro López, Michel Bastos, Gomis y Cissokho. En total se ha gastado 20 millones a mayores de lo ingresado y ha fichado un buen ramillete de jugadores de buen nivel. Por su parte el Olympique de Marsella se ha gastado 13 millones y ha conseguido los fichajes de hombres como Lucho González, Heinze, Diawara o Stephane M’Bia.
Estas inversiones son irrisorias al lado de otras de clubes ingleses o españoles, ya que esta campaña los italianos tampoco se han estirado mucho. Necesitan vender y con lo recaudado y algo más comprar con cabeza para reforzar convenientemente el equipo. Por lo visto hasta ahora parece que han acertado.
Con los franceses en buen momento, echo en falta a los clubes alemanes, bastante desdibujados hasta el momento. El Stuttgart está flojísimo como se pudo comprobar en el partido ante el Sevilla, el Wolfsburgo perdió una ocasión de oro de dar un paso importante al no superar en su estadio al Besiktas turco y el Bayern de Munich está sufriendo en el complicado grupo A con Girondins y Juventus.
Otros que se podrían sumar a la pelea son el siempre competitivo Oporto, aunque venda hasta al utillero cada verano, y los clubes de las emergentes ligas de Rusia y Ucrania, los únicos del este de Europa que han ofrecido buenas actuaciones en estos últimos años (basta recordar los triunfos en la Copa de la Uefa de Zenit y Shakhtar Donetsk en las dos últimas temporadas), aunque les falta una buena campaña en la Champions. Veremos si Rubin Kazan, Dinamo de Kiev o CSKA de Moscú dan el do de pecho en esta ocasión.
Me encanta que así sea. El fútbol europeo necesita que más clubes puedan luchar de tú a tú con los clásicos de las tres grandes ligas. Si su nivel se acerca a los grandes de Inglaterra, España o Italia tendremos unos torneos mucho más competidos y emocionantes, con caras nuevas en las rondas finales lo que siempre es de agradecer, porque a veces ya cansa ver siempre a los mismos peleando por el título.
