
Situemos el contexto: el Liverpool fichó la temporada pasada a Voronin pero a Rafa Benítez no le convenció el juego del ucranio y en verano se le buscó una salida. El Hertha pidió su cesión y el jugador estuvo de acuerdo ya que conoce la liga alemana muy bien de su paso por el Colonia y el Bayer Leverkusen.
En la presente campaña el jugador ha diputado 18 partidos, ha anotado 7 tantos y ha sido partícipe de que el club berlinés esté cuajando un gran año e, incluso, pueda optar a ganar la Bundelisga. Los directivos quieren que el jugador se quede definitivamente y Voronin corresponde ese deseo. El problema es que su pase cuesta más de 4 millones de euros, una cantidad que un modesto no se puede permitir.
El Hertha se ha clasificado cuatro veces para Europa en los últimos siete años pero no deja de ser un club que vive económicamente al día y que utiliza a sus jóvenes talentos para hacer caja y seguir sobreviviendo. Esta temporada está siendo de las mejores de su historia y quiere atar a uno de sus estiletes pero el precio es difícil de alcanzar.
Las opciones son que el Liverpool acepte el pago en varias transferencias (poco probable); que el Hertha venda algún jugador para conseguir dinero (si se clasifica para Champions será inviable); o que pida otra cesión y mientras seguir “ahorrando”. Esta última opción parece la más posible.
A veces el dinero sí es importante.
